¡Hola Calistenico!

La sal ha estado presente en todas las civilizaciones desde tiempos inmemoriales habiendo sido utilizada como método de conservación e incluso como moneda de cambio. Hoy en día sigue siendo un elemento esencial dentro de toda cocina para potenciar el sabor de nuestros platos.

Tanto para un deportista como para la población general, un consumo excesivo de la sal puede tener consecuencias perjudiciales para nuestra salud pero, en su justa medida, ésta nos aporta el sodio que es un mineral imprescindible para mantener el pH de nuestro organismo y la retención de agua que ayuda a una correcta hidratación.
Este último, la hidratación, es un factor clave para la regulación de todos los procesos orgánicos.

La ingesta máxima de sal para un adulto medio es de 5g al día. Superar en exceso estos niveles podría llegar a provocar hipertensión, cardiopatías, accidentes cardiovasculares… Aún sabiendo esto, se calcula que de media se consume el doble de esa cantidad. Esto sucede porque además de la sal que agregamos por nuestra cuenta, la mayoría de los productos ya contienen sal.

Entonces, ¿Cómo podemos reducir el consumo de sal?

Lo ideal, principalmente, sería eliminar todo producto procesado o ultra procesado de nuestra dieta y consumir la mayor cantidad de productos frescos y de temporada.

Otra de las claves es utilizar especias para condimentar nuestros platos y, poco a poco, iremos adaptando nuestro paladar a la disminución de la sal y volviendo a conectar con los auténticos sabores de la comida. Las especias le darán un toque delicioso a tus alimentos además de tener diferentes propiedades beneficiosas para tu salud y todo ello con 0 calorías.

Al principio puede parecer extraño, como si la comida hubiera perdido el sabor. Sin embargo, es todo lo contrario. Si eres constante, poco a poco irás recuperando el sabor real de los alimentos que ingieres.

Las siguientes son algunas sugerencias culinarias para sustituir la sal en tus comidas y que te ayudarán a controlar su ingesta.

1.- Ajo y cebolla:

El ajo y la cebolla son dos de los alimentos que más se usan en la cocina por su potenciador sabor y sus numerosas propiedades beneficiosas para nuestra salud. 

Además de mejorar exponencialmente el sabor de tus platos, ayudan a mejorar la circulación reduciendo la hipertensión, aumenta los niveles de insulina por lo que es otro beneficio directo para los diabéticos, además de tener propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y antibacterianas.

2.- Hierbas y especias:

Desde la antigüedad, todo tipo de hierbas y especias se han usado con fines terapéuticos, digestivos e incluso para sanar afecciones estomacales.

Hoy en día son indispensables en muchas cocinas como la hindú, la china, la mejicana, etc.

Algunas de las más usadas en la cocina mediterránea son: orégano, comino, eneldo, azafrán, tomillo, albahaca, perejil, pimienta, cilantro y un largo etc.

3.- Jengibre:

El jengibre es un tubérculo que contiene propiedades analgésicas, ayuda a reducir dolores musculares, es antioxidante, antibacteriano y antiinflamatorio.

En la cocina, realzará el sabor de tus platos con un toque cítrico y a la vez picante. Se suele utilizar para aromatizar salsas y dar más sabor a tus carnes y verduras a la plancha.

En resumen:

La sal es un elemento esencial en cualquier cocina y clave para nuestro organismo por el sodio que nos aporta. 

Sin embargo, como ya hemos comentado anteriormente, un exceso de sal en nuestra dieta puede ser gravemente perjudicial para nuestra salud sin importar si somos deportistas de élite, aficionados o aunque llevemos una vida sedentaria.